martes, 6 de octubre de 2015

MENORCA Y PAISES BAJOS

 

  MENORCA

BRUSELAS, BRUJAS, GANTE Y AMSTERDAM 

 

Despidiendo las Vacaciones y de nuevo a la rutina. 

Ha sido un largo verano para mí, he desconectado algo más de 1 mes, unas largas vacaciones fraccionadas entre Menorca y Países Bajos, que han dejado recuerdos muy gratos y vivencias completas.
Quiero compartir con todos vosotros, un poco de lo vivido y recomendaros algunos lugares.
Cuándo los hijos se van de casa y las parejas maduras nos encontramos con tiempo para nosotros, con una situación económica un poco desahogada, ya que no hay que pagar universidades, comidas, ropas, bonos transportes de nuestros chicos, dentistas, en fin, que tenemos la oportunidad de disfrutar de otra manera y es ahí cuándo en algunas parejas pierden el Norte.
Nosotros nos hemos dicho a vivir, que no hacemos daño a nadie.
Yo me imagino que como cualquier madre, he pasado días duros, melancólicos, tristes, cada vez que entro en los cuartos de los chicos vacíos, y los primeros días que no sentía sus llaves abriendo la puerta, han sido díficiles, pero hemos aprendido a disfrutar mucho con ellos cuándo vienen a casa a comer o cenar, atesoramos cada momento vivido y lo que es mejor, sabemos que todos estamos ahí si lo necesitamos, sin dudarlo.
Es por eso que éstas vacaciones, hemos pensado que nos lo merecemos, que hay que vivir el momento, el aquí y ahora, nadie sabe donde tiene su destino, o si el  año que viene no podremos, por cualquier motivo, por todas estas razones éstas vacaciones que hemos disfrutado, han sido más largas que los años anteriores, ha pasado más tiempo que estamos ya solos y hemos recuperado una cierta liberta de gasto.
Os tengo que decir que Menorca, nos ha entusiasmado, tiene rincones fascinantes, si alquilas un coche y no te importa moverte, en cada cala, en cada pueblo hay un rincón para unas fotos increíbles, y lo mejor la tranquilidad que se respira, claro que hemos ido los primeros días de Septiembre, pero a pesar de haber sido un mes con tormentas y que cuándo salimos del aeropuerto nos recibió una tormenta importante, todos los días pudimos bañarnos en sus calas.
Como recomendación una cala y un restauran en ella, que es él único en un entorno idílico, la Cala Morell, fuimos buscando la Necrópolis de Cala Morell, que son una serie de cuevas, fantásticas, desperdigadas en un recorrido, sin coste alguno, pero en un entorno acotado y allí mismo cuándo dejas el coche, ya ves el mar, cuando terminamos de ver todas las que nos gustaron, nos dijimos, vamos a darnos un chapuzón y cogimos el coche y después de recorrer un kilómetro poco más aparcamos y encontramos una cala pequeña con piedras, y un restauran, entre la colina, que me entusiasmó, donde comimos de maravilla, con unas vistas desde lo alto, que quitaban el sentido, luego subimos andando entre las rocas hacia arriba unos pocos metros 5 minutos, pues veíamos que las personas subían y el paisaje que encontramos fue increíble, descansamos unos minutos, hicimos unas fotos, nos pusimos en paz con nosotros mismos y después bajamos a bañarnos como habíamos pensado y eso sí ¡cala con piedras¡ zapatillas de agua, pero el lugar para comer y visitar totalmente recomendable.
Regresamos a Madrid, descansamos 3 días, cambiamos de ropa, para rellenar la maletas y cambio de itinerario.
Dejamos los Países Bajos, para  la segunda quincena de Septiembre y dado el mes de cambios climáticos que hemos tenido, ibamos con un poco de recelo.
Sin problemas de verdad nos hemos forrado con 3 prendas de ropa y a disfrutar, la lluvia sólo nos ha acompañado en algunas ocasiones, la humedad, eso ya es otra historia.
Ya nos habían dicho nuestro chicos que Bruselas es pequeña y se ve en 2 días, pero aún así nosotros la dedicamos cerca de 4 a mi y a San nos gusta mucho patearnos todo y si podemos evitar coger el metro mejor, nuestro hotel estaba muy cerca del centro histórico y pudimos recorrerlo todo sin coger un sólo transporte público, sólo cuando visitamos el Atomium y el Mini Europe o el Sacre Cort, nos movimos con transporte público y además, como teníamos la estación del Norte a tan sólo 10 minutos del hotel, caminábamos un poco y ya podíamos coger el tren para conocer, Brujas con sus canales tan románticos, Gante con su Majestuosidad y canales y  Amberes la ciudad de los diamantes y donde está la estación de tren más bella del mundo ¡bueno está entre las mejores¡ pero si es una belleza, muy cierto. y por último Ámsterdanm, ahí ya nos quedamos otros 4 días. Un apunte si vais a Bruselas, probar los mejillones, con diferentes salsas, ellos los ponen de mil maneras distintas, nosotros fuimos recomendados a comer los Moules como ellos los llaman al restaurante Chez León C/ Beenhouwersstrat 24, pero ojo no pedimos los típicos con patatas fritas, nosotros pedimos uno con una salsa especial y otros tipo preparados como croquetas con acompañamiento de ensalada, los 2 deliciosos, pero en la calle que os indico hay muchísimos, sitios para tomarlos, elegir vosotros.
Que deciros de Ámsterdam, que estábamos en un hotel en pleno barrio rojo, que pudimos llegar desde la estación central andando a nuestro hotel, que sus canales nos conquistaron, su ambiente, cada plaza, cada calle, fuimos pensando en encontrar una ciudad distinta, y fue eso mismamente, muy distinta a nuestras expectativas, solo una nota, cuidado con las bicis y eso que fuimos avisados por nuestros chicos, sobre todo nuestra pequeña, nos avisó por activa y por pasiva, mamá, papá no podéis poneros hacer fotos y echaros para atrás para encuadrar, sin mirar, que os llevan por delante y vaya si es cierto, nunca habíamos visto tanto movilidad en bicicleta, pero hemos disfrutado tanto y nos ha sorprendido tan gratamente que os la recomiendo sin dudar, eso sí no ir en invierno.
Os pongo algunas fotos de nuestro recorridos y algunos platos típicos, de los lugares visitados, no llevo comisión lo juro, pero si visitáis Ámsterdam no dejéis de ir a comer la mejor tarta de Manzana en Winkel en la calle Noordermarkt 43, éste pequeño restaurante, tiene un horario continuado desde la mañana hasta altas horas de la noche, algo inusual fuera de España y más allí, pero lo mismo puedes ir a comer que a merendar su exquisita tarta que a cenar, tiene una carta con unos precios asequibles, si vas a cenar, apagan casi todas las luces y el entorno se vuelve mágico, solo alumbrado con velas y está rodeado de una pequeña terraza, que tiene la costumbre de tener mantas, para protegerte del frío las piernas, si la necesitas; está situado en la misma calle  donde  vivía Ana Frank, pero al otro lado del canal y bastante más adelante.
Es un placer compartir con vosotros éstas reflexiones y unas pocas vivencias, antes de comenzar a explicaros de nuevo mis recetas.

























Moules, Mejillones en Bruselas, ¡divinos¡
Majestuosa Gante







Brujas, encantadora




Amberes un remanso entre tanto Monumento                                                                                                             



Comiendo tarta Manzana en Amsterdam, perdonar estaba con velas la mesa
Amsterdam desde las alturas