miércoles, 18 de octubre de 2017

CONOCIENDO VIENA Y BRATISLAVA



 

 CONOCIENDO  VIENA Y BRATISLAVA

     


                                                                Regresamos de la playa, descansamos, en Madrid 3 días, ponemos unas lavadoras y llenamos nuestras maletas con ropas de abrigo, es necesario cuando se viaja al centro de Europa.
Desde el aeropuerto de Adolfo Suarez, Barajas, cogemos nuestro vuelo con destino Viena.
Al llegar a Viena tomamos un bus, que nos lleva directos a la estación de trenes y buses zona este, que está a 3 minutos de donde tenemos nuestro hotel. 
El primer día después del dasayuno, que es impresionante, nos ponemos de camino al casco histórico de Viena, lo hacemos caminando, este es el primer año con roaming en Europa y podemos llevar el google maps activado, nos indica que en 25 minutos andando cuesta abajo llegamos a la catedral, que es la dirección que hemos introducido, por supuesto tardamos mucho más, disfrutamos del paseo y fuimos recorriendo tranquilamente, el entorno y antes de llegar nos encontramos con el palacio de la opera y con la sorpresa de que Mozart había resucitado, santo dios, había por todas partes,  hicimos distintas paradas, y fotos  disfrutando de la ciudad.
Os tengo que contar que el Danubio por su paso por Viena, nos desilusiono, cuando uno escucha que estas en una ciudad imperial, te esperas encontrar puentes suntuosos, cruzando un río tan caudaloso y más cuando el año anterior, nos vinimos muy gratamente sorprendidos de Budapest.
En Viena no encuentras, ni un solo puente bello, es extraño.
Viena eso sí, tiene un Edificio del ayuntamiento impresionante, un parlamento y varios museos con una arquitectura exterior majestuosa y bajo nuestro punto de vista, lo más reseñable sus tres palacios.
Pasamos un día entero en el palacio de  Schönbrunn, que se le conoce como el Versalles austriaco, es impresionante y sus jardines y fuentes inmensos, tuvimos la suerte de que nos hizo un día bueno y no lloviese y lo disfrutamos, un consejo hay que ir pronto, nosotros aún llegando temprano, el pase, de dentro del palacio, no lo teníamos hasta las 13:00 horas, mientras, hicimos los distintos recorridos exteriores y hay que darse prisa, a las 17:00 cierran sus puertas y te invitan a irte.
El día que decidimos visitar el palacio de Belvedere, lo hicimos por casualidad, diluviaba y entramos a descansar bajo un pórtico y descubrimos la entrada al palacio, nos llovió  y aún así tenemos fotos muy bonitas, sus jardines son preciosos.
Y el palacio Imperial de Hofburg, que es en la actualidad. la residencia del presidente de Austria, este se puede visitar, junto al museo de Sissi, también en este día nos llovía.
Uno de los días decidimos viajar a Bratislava haciendo un crucero por el Danubio, es curioso que a tan solo 80 kilómetros ya estés dentro de un país distinto y por supuesto otra ciudad.
El viaje a Bratislava fue muy caro, para ser un viaje de ida y vuelta en el día, pero fue la opción más rápida de llegar.
Pero las otras opciones, en tren o en bus eran, más económicas, pero muy cansadas.
Bratislava es una ciudad pequeña, el centro se recorre en 3 horas, al llegar en el crucero, lo primero que se ve es su castillo en lo alto a la izquierda, después de subir una grandísima cuesta se accede a el, es un castillo sencillo.
Luego se baja a la ciudad y se visita la catedral, muy, muy sencilla y 3 calles con encanto, pero se respira una sencillez abrumadora.
Cada país que hemos visitado, nos ha aportado increíbles experiencias, pero hay lugares, que no se olvidan y otros que no te dejan huella y este es uno de ellos.
Regresando a Viena en el barco disfrutamos de una puesta de sol maravillosa.
Los días siguientes en Viena, nos tocan con lluvia y gracias a que tenemos el bono de transporte semanal, cogimos varios tranvías y recorrimos la ciudad casi, en su totalidad.
La comida en Viena es cara, os pongo unas fotos de los platos típicos de allí que disfrutamos.
Su tarta sacher y su apfelstrudell, muy ricas, claro que las acompañábamos con  cafés, que eran carísimos, eso imposible de olvidar, que dolor.
Otra cosa, que os quiero comentar es el trato austriaco, en todos los foros, hablan de que son antipáticos y en los hoteles mucho.
Pues nosotros tuvimos la gran suerte de tener un hotel, donde nos trataron cordialidad y simpatía y en los lugares donde comimos, también.
Ahora toca volver a nuestra rutina y guardamos nuestros recuerdos, pero, sonreímos ya y pensamos, donde aterrizaremos al año siguiente, quien sabe, dentro de unos meses, comenzaremos a soñar, eso por lo menos todavía es gratis.
                                                                            
Apfelstrudel
La casa Hundertwasser
El Wiener Schnitzel, Escalope típico de Viena Brutal

Gulash completo, Estofado de buey con salchicha y huevo y verduras
Sus riquisimas sopas y su s cervezas
Y como no un delicioso costillar, que en realidad, eran tres