lunes, 16 de octubre de 2017

EL ALGARVE PORTUGAL 7 DÍAS PARA PERDERSE

 


EL ALGARVE

PORTUGAL

7   DÍAS    PARA PERDERSE

 

 

Otro Septiembre, otro lugar que
conocer, 7 días para perdernos por las playas rocosas, color naranja, que conforman ésta región meridional de Portugal, asesorados por nuestra pequeña y mi yerno, que lo visitaron el año pasado, nos pusimos en camino.
En ésta ocasión hicimos los  772 kilómetros, que distaban hasta el hotel por carretera, los hicimos en nuestro nuevo ford ka+ para hacerle el rodaje, nuestra vieja kia carens, estaba cansada ya después de 14 años y la reemplazamos, ahora que sólo somos dos, los que viajamos, con el joven ford, tenemos más que suficiente.
El joven, se porto muy bien en el viaje con 3 descansos y saliendo de Madrid a las 6:20 de la mañana a las 14.30 estábamos entrando en nuestro hotel.
Un consejo con las autopistas de peaje de Portugal ¡Mucho Cuidado¡ En el Algarve, hay que entrar por autopista de peaje, obligatoriamente, nosotros entramos por Huelva y se toma el carril que dice extranjeros, se  introduce tarjeta de crédito en la máquina, ¡Ojo no sirve la débito¡ si no se tiene, hacer como hicimos nosotros, solicitar una al banco, con crédito mínimo de 300 euros y a pagar al mes siguiente, sin intereses, eso como consejo.
Una vez, introducimos nuestra tarjeta en la máquina, nos da un ticket, que guardamos y ya reconoce nuestro vehículo y carga costes, siempre que se pase por una, sin tener que volver a parar, te hacen el cargo.
Y avisamos, se pasan por unos cuantos peajes, que no te das cuenta, pues no hay, balizas, ni nada que lo indique, si queréis preguntarme, a título personal, escribirme y os explico, por no extenderme demasiado ahora.
Nosotros reservamos hotel en Albufeira, nos pareció, el sitio indicado para poder movernos a ambos lados del Algarve, el recorrido que hicimos fue a la izquierda hasta Sagres y el Cabo de San Vicente, la puesta de sol, es la foto principal de ésta entrada, hay que ir abrigados, que las temperaturas desciendes, de manera insospechada, pero el espectáculo, que nos espera, nos deja sin respiración, yo soy fanática de las puestas de sol, pero es la primera vez en mi vida, que puedo ver, como el sol desaparece claramente bajo el agua.
Luego cuando todo termina, hay que tener paciencia y esperar a que den la vuelta los cientos de coche, que nos encontramos allí, increíble, yo nunca hubiera imaginado, cuanto personal sube hasta el faro a ver la puesta de sol, hay que calcular la hora exacta y llegar unos minutos antes y coger sitio, aunque se puede ver desde varios lugares una vez arriba.
El primer día de nuestras vacaciones, lo que hicimos fué ir a la parte más lejana, de nuestro hotel, que fue, Sagres, y su fortaleza, rodeado de sus playas Beliche y Mareta y luego al caer la tarde subir al faro a disfrutar la puesta de sol, lo que se conoce como cavo de San Vicente, al bajar helados como estábamos, paramos en el pueblecito de Beliche, pequeñísimo, solo un lugar para surfistas con 2 pequeños restaurantes, donde comer un pescado a la brasa increíble.
Al día siguiente a Lagos, lo primero intentar aparcar ¡Una locura y eso que era Septiembre¡ Después de dejar el coche, pagando, recorrer el paseo marítimo y preguntar en los diferentes puestos de venta de viaje en motora, para visitar las cuevas de Monte Piedade, comparar precios, cada puesto tiene un precio distinto.
Acordamos viaje en lancha para las cinco, teníamos el tiempo justo de darnos un chapuzón, en una pequeña cala que la llaman del estudiante, secarnos y justo frente al fuerte, por debajo del arco, buscar un restauran, donde comimos la mejor Cataplana de las 3 que probamos en distintos lugares, después, la elegida fue de pescado y marisco y nos encantó.
Luego rápidamente   a disfrutar de la excursión en lancha, el paisaje, por mucho que se hayan visto fotos, es inigualable, te deja maravillado, y al poder entrar en las cuevas con la lancha, es una maravilla, luego, vuelta al puerto, otro baño en otra cala y al hotel, para ducharnos y bajar a buscar un restaurante.
El tercer día a descansar en la Albufeira que los primeros días paliza, la playa que está en el pueblo, es muy buena y si te queda en la parte de abajo antes de subir las cuestas genial, es una playa, ancha y de arena fina, de aguas transparente, el coche, otro dolor de muelas aparcarlo.
En Albufeira cenamos en un restaurante que nos aconsejo nuestra hija y su pareja, se llama el Pescador, esta justo nada más bajar por las escaleras mecánicas, si se mira de frente a tu izquierda, la sopa de marisco deliciosa, la dorada increíble y la comida, la hicimos en otro de los  restaurantes que hay frente al mar y como no, pedimos otra variedad de Cataplana pera esta vez de pollo y como acompañamiento, unos entrantes.
Los demás días Silver y su castillo, comer a la salida del pueblo, unos chipirones deliciosos, luego dirección Portimao a sus playas cercanas, Los tres hermanos, te sorprende, por poder pasar de una cala a otra continuamente y donde cada nueva cala a través de las rocas es un descubrimiento nuevo, sus aguas limpias y cristalinas, pero frías es el atlántico, pero quien dijo miedo.
El resto de los días, más pueblos y más   playas, comer algo delicioso junto al mar  y carretera hacía adelante, para bañarnos por la tarde en  otra, playa única y como no esperar hasta la puesta de sol, tomándonos una fruta, que había que cuidarse, luego  regreso al hotel y a cenar.
Nuestro hotel lo elegimos, entre el pueblo y la zona de marcha, en un punto intermedio, podiamos descansar sin ruidos y tener el pueblo a 20 minutos caminando ó cinco minutos coche y la zona de marcha con restaurantes y discoteca a 10 minutos, un paseo.
Nos traemos como tantos de nuestros viajes, muchos recuerdos para atesorar, experiencia únicas y el agridulce sabor de algo ya pasado.

Cataplana de marisco en Lagos

Dorada a la espalda en Albufeira
Chipirones en Silves