sábado, 20 de enero de 2018

MEJILLONES A LA MARINERA

 MEJILLONES 

A LA MARINERA

Ahora que estamos en la famosa cuesta de Enero y que comprar pescado, se ha convertido en un lujo para muchas familias, el mejillón, se convierte en un producto alternativo, en nuestra cocina semanal, puede que lo hayamos utilizado siempre como aperitivo, entrante, ración, pero os aseguro, que podemos tomarlo como primer o segundo plato y por supuesto como plato único, dado las propiedades nutritivas, que tiene, pues es un excelente antiinflamatorio y protege nuestro sistema inmunológico, por citar alguna de sus excelencias.
Una cosa que me sorprendió, en nuestro viaje a Bruselas, fue la cantidad de variedad de platos, que preparan con este molusco y todos ellos riquísimos.
Hoy os pongo esta receta, que es súper simple, aunque en el índice la pondré en el apartado de entrantes, os aseguro que ésta semana, nosotros los hemos tomado para la cena, he puesto de primero una verdura y luego estos deliciosos mejillones.
La única pega que les pongo es limpiarlos, yo me pongo guantes y los raspo con cuchillo bajo el chorro del agua, lo hago rápidamente y listo. 
El precio de estas criaturas es muy barato, una malla de 1 kilo fue 2 euros y todos los que tenemos que ir a comprar, sabemos los precios prohibitivos del pescado en este mes de enero.
Por eso os lo recomiendo como una alternativa semanal.

Ingredientes:

1 Kilo de Mejillones. 
1 ó 2 hojas de Laurel.
1/2 Cebolla.
1 Diente de Ajo.
Perejil.
Sal al gusto.
Pimentón al gusto.
3 C/S de Aceite de Oliva de 0'4º-
1 ó 2 C/S de Harina.
Agua. 
OPCIONAL:
Hebras de Azafrán.
1 Guindilla picante.


Preparación:

Se raspan con la punta de un cuchillo bajo el grifo los mejillones, quitando bien todas las barbas, os aconsejo hacerlo con guantes, luego aclararlos bien.
En una cacerola se ponen  a hervir con 3 dedos de agua, media cucharadita de sal y un par de hojas de laurel y tapados con la tapadera.
¡Truco¡ Partir ligeramente el laurel, para sacar su sabor.
Cuando vemos que se abren todos bien, los apartamos del fuego y dejamos reposar en la cacerola.
A continuación, pelamos, lavamos, secamos y picamos la cebolla o troceamos, según os guste, yo la he picado, con un procesador de alimentos.
En otra cacerola o en una sartén bien honda, que luego cojan todos los mejillones, se pocha la cebolla con 2 ó 3 cucharadas de aceite, a fuego lento.
Mientras se va pochando la cebolla, vamos quitando la concha del mejillón contraria a su carne, para que cuando vayamos a añadirlos a la salsa, no ocupen volumen y preparamos a su vez, un colador, para luego colar el agua de su cocción.
Cuando está bien pochada la cebolla, se le añade 1 ó 2 cucharadas de harina, eso depende de si os gusta una salsa, más o menos espesa luego.
Yo les puse 2 cucharadas, se rehoga a fuego lento, para que se cocine la harina y no quede cruda y les puse una pequeña guindilla, para que les diese mejor sabor, eso va en gustos, nos apetecía, un ligero picor en la salsa, luego se aparta del fuego la cacerola y se añade 1 cucharadita de pimentón dulce, se rehoga y se vuelve a poner al fuego, añadiendo inmediatamente los mejillones, se rehogan un poco y se cubren con el agua de su cocción, que previamente, colaremos con un colador fino o una gasa sobre uno normal, se mezcla bien todo, se ralla un diente de ajo y se lleva a ebullición suavemente, para que la salsa vaya espesando, a continuación añadimos un poco de perejil fresco picado o seco de frasco, se rectifica de sal y si os apetece se les añade unas hebras de azafrán.
La salsa queda más o menos espesa, dependiendo de la cantidad de harina que se les añada, pero también dependiendo del agua de la cocción, que luego vamos añadiendo, tiene que haber un equilibrio entre ambas, yo aconsejo añadir un poco de caldo, llevar ligeramente a ebullición, e ir probando, que queda la salsa espesa, podemos ir añadiendo algo más del caldo, colado siempre.
Si no se consumen todos, nos aguantan perfectamente 2 ó 3 días en el frigorífico y en el congelador 6 meses cocinados.
Solo os recomiendo preparar un buen pan, para mojar un poco en la salsa, que está de vicio.